Mérida, la capital del estado de Yucatán, tiene mucho que ofrecer. Los días que pasé en ella como base de operaciones recorrí algunas de sus calles aunque no me detuve demasiado a sacar fotos. Después de deambular por infinidad de librerías a lo largo y ancho de México, por fin encontré el libro "Notas de viaje" del Che Guevara, motor de inspiración de la película "Diarios de Motocicleta". En los alrededores de esta preciosa ciudad hay multitud de lugares interesantes para visitar: Los cenotes de Cuzama, el monasterio de Izamal, las cuevas de Loltún, la playa con malecón de Progreso, la Ruta Puuc (de la que ya os he hablado), Dzibilchaltún, Tixcocob y Celestún. Decidí acercarme a este último lugar por su interés ecológico.
CELESTÚN, RESERVA DE LA BIOSFERA
Situado a 96 kilómetros de Mérida rumbo al Oeste, este bello puerto de pescadores es realmente pintoresco. No solamente es famoso por sus restaurantes de mariscos -véase o, mejor degústense en "La Palapa"- sino también por la ría que sirve de hogar cada año para miles de aves migratorias. La zona, que ocupa una superficie de 81482 hectáreas, fue declarada Reserva de la Biosfera en el año 2000. Desde Mérida uno puede llegar a Celestún por su cuenta tomando uno de los autobuses de la compañía Occidente que salen cada hora de la terminal Noroeste entre las 6 y las tres de la tarde. Preferí contratar una excursión para abaratar costes ya que lo que me iba a ahorrar en el transporte lo iba a tener que pagar después con creces al alquilar la barca que recorre la ría. Yendo solo el precio ronda entre 500 y 600 pesos.
ESBELTIC OBESS
La excursión resultó ser toda una delicia. Íbamos, además del guía, James Bratton, su señora y yo. Los Bratton, procedentes de Pittsburgh, eran encantadores, prominentemente obesos, pero encantadores. Durante el trayecto desde Mérida hacia Celestún nuestro guía nos dio abundante información sobre el estilo de vida yucateco así como los detalles de la dieta que estaba haciendo y con la que había perdido 6 kilos en 15 días. Los Bratton defendían la idea de una alimentación sana aunque sus cuerpos dijesen más bien lo contrario. Y yo, portando el estandarte -como buen español- de las bondades del aceite de oliva. Horas más tarde, tras una comida en la playa a base de pescado a la plancha y cóctel de mariscos, vi con mis propios ojos como se comían cada uno 2 calóricas cookies, compraban un par más -de coco y azúcar caramelizado- a un vendedor ambulante que pregonaba la "salud de sus dulces". El remate final vino con un par de cervezas. Ayudando a tener cuerpos esbeltic model. Pero...vamos al meollo de la cuestión, que para eso he puesto la foto de esos bonitos flamencos.
El nombre de Celestún tiene raíces mayas y su significado viene a ser algo así como "piedra pintada". ¿Qué tiene que ver esto con los flamencos? Ni idea. Aunque buena parte de las familias que viven en Celestún se ganan la vida gracias a la pesca de pulpo y escama, en los últimos diez años la riqueza natural de esta área ha generado una gran demanda turística interesada en paseos en lancha por la ría para observar las aves residentes y migratorias. Durante el paseo por la ría pude avistar cormoranes, fragatas, gaviotas... y un montón de flamencos. A veces pueden llegar a contemplarse hasta 18.000 flamencos a la vez -la mayoría migran al parecer desde Canadá-, brindando un impresionante espectáculo rosado.
Esta Reserva de la Biosfera comprende varios tipos de hábitats; estero, petén, pantano y un llamativo manglar. En el paseo en barca nos adentramos por uno de ellos.
Entre manglares
Estos bosques de manglar son uno de los ecosistemas más productivos que existen sobre la faz de la Tierra. Los manglares resisten el agua salada por lo que prosperan en lugares donde otras plantas son incapaces de hacerlo. Finalizada la excursión disfruté de un par de solitarias horas en la playa.
GASTRONOMÍA YUCATECA
Miente quien diga que en México tan sólo se comen tacos, se bebe tequila y se fuma marihuana. De eso también hay pero su gastronomía para nada es convencional y básica. Un claro ejemplo es la variedad de la cocina yucateca, delicioso resultado de un mestizaje culinario que combina influencia europea y criolla. Degustar algunos de sus platos es toda una experiencia de sabores y vocablos mayas entretejidos con el castellano que a veces resulta difícil memorizar. Probé el Pollo Pibil que consiste en piezas de pollo marinadas en achiote, jugo de naranja agria, ajo, comino, sal y pimienta; envueltas en hoja de plátano y horneadas. Ese mismo platillo, como le dicen aquí, si se hace con carne de cerdo se llama Cochinita Pibil. Otro plato típico de la gastronomía yucateca es el Poc-Chuc (que más de una vez lo pedí como Choc Puc, Puc Choc...), finas rebanadas de carne de cerdo asadas, marinadas en jugo de naranja agria y servidas con salsa y cebolla picada. Con tanta receta y enumeración de ingredientes parezco Arguiñano y me está entrando un hambre tanto hablar de comida... ¡Ojo al enlace de la foto del Poc Chuc! La página web se llama www.elcerdoesbueno.com.
Pero... todavía hay más: Pescado en Tikin-xic, Esmedregal en chile xcatic, Relleno negro y blanco, Pollo oriental estilo Valladolid, salsa Chiltomate, Salpicón de chile habanero, Xnipec, Puchero de tres carnes, Zic de venado o Pipián de res.
EL VIAJE CONTINÚA
Con hondo pesar debo abandonar Mérida sin haber conocido muchas de sus maravillas. Al menos la sola idea de saber que algún día habrá que regresar para verlas me alegra. Mañana viajaré a Cancún en el autobús de ADO Primera para pasar unos días de asueto y relajo -muchos estaréis pensando "¡pero qué dice este tío!", pues sí, viajar cansa- antes de encarar lo que me queda de ruta panamericana por Latinoamérica. Casualidades del destino, antes de subirme al bus, se me acercó un chico preguntándome: "¿Eres español?". Y yo tan orgulloso de que por primera vez supiesen mi país de origen. Resulta que estoy inscrito en Couchsurfing, una web en la que ofreces alojamiento o buscas personas desinteresadas que te puedan alojar durante tus vacaciones, y Rafael -así se llama este joven meridano- había visto que yo me encontraba en su ciudad y me reconoció. Flipante. Un tipo muy simpático que espero volver a ver. La vida sigue... y el viaje también. Próximo destino: Chichén Itzá.
Desde la terminal de Palenque salen dos autobuses de ADO Primera con destino a Mérida (Yucatán); uno a las 8 de la mañana y el otro a las 21 horas. Compré mi billete para el que hacía el recorrido nocturno, así me ahorraba una noche de alojamiento. Aproximádamente son 550 kilómetros los que separan el pueblecito tropical de Palenque de la capital de estado yucateco. Pasadas las 5 de la madrugada llegábamos a la terminal de primera clase CAME (Calle 72, entre la 69 y 71) donde tomé un taxi junto con Cecile (¿o era Celine?), una chica francesa que había conocido el día anterior en la excursión de Yaxchilán y Bonampak. Nuestro destino: Nómadas Youth Hostel (nº 433 de la calle 62, junto al cruce con la 51 / Tfno: 999 924 5223).
Este hostal, recomendado por la guía Lonely Planet, tiene dormitorios y habitaciones privadas (desde 80 a 169 pesos), acceso a internet por 10 pesos/hora, desayuno incluído entre las 7 y 10 de la mañana y clases de salsa gratis un par de días a la semana. Días más tarde me enteraría de una opción de alojamiento mucho más interesante, el Hostal Santa Lucía (nº 512 de la calle 55, entre la 62 y 64 / tfno: 999 928 9070), con 10% de descuento de Hostelling International, habitaciones desde 75 pesos y un completísimo desayuno, entre otras tantas virtudes.
RUTA PUUC: TOUR EXPRESS
Todos los días sale desde la terminal de segunda clase TAME (Calle 69, entre la 70 y 72) de Mérida, un autobús de ATS que recorre las 5 ruinas que conforman la llamada Ruta Puuc: Labná, Xlapak, Sayil, Kabah y Uxmal. Su precio: 120 pesos. En cada uno de los complejos arqueológicos el autobús realiza una parada de entre 20 y 30 minutos, con una última parada en Uxmal -recinto más importante- de cerca de dos horas. Si tienes la opción de hacerlo en domingo, como fue mi caso, tan sólo tendrás que pagar una entrada de 45 pesos en Uxmal. Un tour organizado por uno mismo verdaderamente económico.
La primera parada de la Ruta Puuc es Labná, que significa "casa vieja". El sitio arqueológico está situado a 120 kilómetros al sureste de la ciudad de Mérida. a pesar de la presencia de vegetación, desde la época de los mayas esta zona era extremádamente árida. Para paliar la escasez de agua, los habitantes de esta ciudad construyeron chultunes, una especie de cisternas que impermeabilizaban artificialmente para captar el agua de lluvia. Entre sus vestigios más importantes destaca El Palacio, una de las edificaciones más grandes de la región Puuc. Desde ahí surge un sacbé -camino de piedra construído por los mayas- que conduce al precioso Arco de Labná. Al frente de éste se encuentra la pirámide de El Mirador coronada por un templo.
De menor importancia y extensión es el complejo de ruinas de Xlapac. Su acceso se encuentra en la carretera federal 261. Xlapac proviene de la lengua maya y quiere decir "muros viejos". Su templo principal está dedicado a Chaac, dios de la lluvia, hecho que se explica por las áridas condiciones climáticas de la región que os comentaba anteriormente. De la benevolencia del tal Chaac dependía su sustento reflejado en la pérdida o no de sus cosechas.
Continuamos la Ruta Puuc camino hacia Sayil, lugar conocido por su inmenso Palacio repleto de inconfundibles columnas de la arquitectura Puuc. Se encuentra 25 kilómetros al sureste de Uxmal. Para llegar se toma la carretera federal 180 que entronca con la estatal nº 31. Como comprobaréis a continuación, el calor y el estrés del tour contribuyeron a que mi videoiosing desde Sayil resulte un tanto caótico.
El Palacio de Sayil, Ruta Puuc (Yucatán)
Sayil tiene un significado bien curioso: "Lugar de las hormigas arrieras". Proviene de la palabra maya say que se utiliza para referirse a esa especie de insectos que acostumbra cortar y llevar trozos de hojas en interminables filas. Adentrándose por un sendero que parte desde El Palacio hacia el interior del bosque, descubres restos de otros templos y una fálica escultura de Yum Keep, Dios de la fertilidad. ¿Será que además de la sequía propia de la región, los espermatozoides de los habitantes de Sayil no atinaban ni a la de tres?
Estatua de Yum Keep, Dios maya de la fertilidad
Comparaciones fálicas aparte, la Ruta Puuc sigue su sendero hacia Kabah, en cristiano "Señor de la mano fuerte o poderosa". Para que la utilizaría es todo un misterio. Este complejo de ruinas es el más importante de la zona Puuc después claro de Uxmal. Si te diriges hacia la derecha nada más entrar das con una empinada escalera que da acceso al Palacio de los Mascarones -que no macarrones, estoy de una graciosillo hoy...-. Su fachada está cubierta por cerca de 300 máscaras de Chac-Mool, el Dios de la lluvia o Serpiente Celestial. Y... ya que hablamos de reptiles, entre las piedras de Kabah aparecían varias iguanas tostándose al sol plácidamente.
Nido de iguanas
En la parte posterior del Palacio de los Mascarones aparecen un par de esculturas, atlantes concretamente, que según dice la Lonely Planet "son uno de los pocos ejemplos de figuras humanas en tres dimensiones que se puede encontrar en un yacimiento maya". Muy cerca de ahí está la pequeña Pirámide de los Mascarones desde donde se llega a la plaza que preside El Palacio, perfecto ejemplo de la arquitectura Puuc.
El Palacio de Kabah
Realmente el tiempo que hay para visitar Kabah no es suficiente si atendemos a la importancia de sus construcciones. Sin embargo, para no sufrir empacho de piedras, mejor dejar el tiempo restante para visitar a fondo las ruinas de Uxmal.
La Casa del Adivino
Entre todas las ciudades de la región Puuc se tiene constancia de que había vías de comunicación, los conocidos Sacbé o camino ceremonial de piedra. Como las calzadas romanas estos caminos llegaron a unir antiguamente toda la península de Yucatán. Dicen que desde Kabah parte uno que atraviesa la selva para acabar en un pequeño arco que marca el acceso a Uxmal.
Vista panorámica de Uxmal
El dominio de esta ciudad maya sobre las poblaciones colindantes es evidente debido a su extensión y la grandiosidad de sus edificios: La Casa del Adivino, el Cuadrángulo de las Monjas, el juego de pelota, la Casa de las Tortugas, el Palacio del Gobernador y la Gran Pirámide. Uxmal supuso el perfecto colofón de la Ruta Puuc en una jornada realmente agotadora que comenzó a las 8 de la mañana y terminó a las cinco de la tarde pero que resultó muy enriquecedora. Por un par de días estaré a dieta de piedras y complejos arqueológicos.
Siguiendo la recomendación de Analeine -novia de mi amigo Javi-, decidí antes de marcharme de Chiapas visitar las ruinas mayas de Yaxchilán y Bonampak. Es cierto que Palenque se encuentra emplazado en un privilegiado entorno selvático aunque la importante afluencia de visitantes ha obligado a los encargados del recinto a despejar ciertas zonas de vegetación. En Palenque hay amplias esplanadas carentes de árboles por las que habitualmente pasan unos operarios para cortar el cesped rompiendo el encanto que posee el lugar. Diferente de lo que ocurre en Yaxchilán que, gracias a su situación geográfica, emplazado a orillas del río Usumacinta en plena selva lacandona, ha permitido que la llegada de turistas no sea tan masiva.
Para contratar esta excursión tienes infinidad de agencias en las que hacerlo. Si te alojas en El Panchán, allí mismo hay tres puestecitos en los que puedes hacerlo. En caso contrario, también puedes contratarla en Palenque por un precio que ronda los 500 pesos (40 euros). Existe la opción de quedarse a dormir una noche en unas cabañas de los lacandones -con cena y desayuno incluído- para dar al día siguiente un paseo de unas 5 horas por la selva. El precio de este tour asciende a 800 pesos (64 euros).
YAXCHILÁN, MISTERIO EN LA SELVA
A las 6 de la mañana me vino a buscar una furgoneta de la agencia en la que iban otros 9 turistas más. Dos horas más tarde nos detuvimos en un restaurante de carretera para tomar el desayuno que iba incluído en el tour. Nos dirigíamos muy cerca de la frontera con Guatemala pasando por pequeños pueblecitos como José Castillo Tielemans, Ángel Albino Corso, Busiljá o San Javier. Una vez en Crucero Corozal tomamos una larga lancha con motor fuera de borda para navegar río arriba en dirección al acceso de las ruinas de Yaxchilán. El río Usumacinta fluye veloz durante su trayecto por esta zona marcando la frontera entre México y Guatemala. En el camino hacia las ruinas vi en la orilla de la margen izquierda un puesto de control del ejército guatemalteco que consistía en una choza un tanto destartalada. Imagino que tienen que pasárselo bomba y su vida ha de ser un estrés. ;-)
Navegando por el río Usumacinta
Entre el improvisado puerto de Crucero Corozal situado a orillas del río Usumacinta y las ruinas de Yaxchilán hay cerca de una hora de viaje. Las orillas a ambos lados del río están cubiertas de vegetación tropical y dicen que, con suerte, puedes ver algún que otro cocodrilo. En mi caso no la hubo. Para visitar el complejo de ruinas se accede por un sendero flanqueado por grandes árboles tropicales. Conforme uno se va introduciendo en la selva comienzan a mezclarse olores, sensaciones y ruidos de toda clase, entre los que sobresalen los producidos por los monos araña y más aún sus compañeros aulladores. Cuando emiten sus aullidos parece que un bicho gigante se está acercando para devorarte. Si a eso le sumamos el misterio que parece rodear a esta ciudad perdida, uno se acojona rápidamente. Compartí mi visita por Yaxchilán con un par de alemanes, Marcus y Johan, que se mostraron muy interesados en los detalles logísticos de mi aventura.
Una de las primeras estructuras que te encuentras es El Laberinto, decenas de pasadizos oscuros dispuestos en dos niveles y llenos de murciélagos que yo no pensaba descubrir. Desde ahí se llega a la Gran Plaza en la que se encuentran diversos edificios entre los que destacan el juego de pelota, lo que debió de ser una sauna maya -hace falta valor para meterse en una sauna teniendo en cuenta el calor pegajoso de la selva-, varios templos y una importante cantidad de estelas.
Yaxchilán, civilización en medio de la selva
Yaxchilán, cuyo nombre significa "piedras verdes", fue descubierto hacia 1882 por el arqueólogo inglés Alfred Maudslay, y sus primeros planos los dibujó otro arqueólogo, el francés Desiré Charnay, siguiéndoles Maler, Morley y Bolles. Se dice que los actuales guardianes son nietos de Ulises de la Cruz, el primer vigilante de las ruinas nombrado en 1931 por el gobierno mexicano. Desde la Gran Plaza se asciende por una imponente escalinata al Edificio 33, uno de los más fascinantes y mejor conservados de Yaxchilán. Subiendo hacia este templo nos sorprendió un potente aguacero tropical, muy característico de la selva, preferentemente por las tardes y cuando menos te lo esperas. Así que tuvimos que refugiarnos durante un buen rato esperando que la tormenta remitiese. Viendo que no tenía visos de parar decidimos regresar al embarcadero. Como uno es precavido, me había llevado paraguas y chubasquero por si las moscas.
Tormenta tropical
BONAMPAK, TERRITORIO LACANDÓN
Para visitar las ruinas de Bonampak hay que deshacer el camino andado. Primero tomamos de nuevo la lancha descendiendo en sentido contrario el río Usumacinta hasta llegar a orillas de Crucero Corozal, allí comimos en un restaurante concertado por la agencia y al terminar nos montamos de nuevo en la furgoneta que habíamos venido hasta llegar a una desviación. En ella se cambia de furgoneta, a una operada por los lacandones, para recorrer los kilómetros de pista de tierra que restan hasta llegar a la entrada del recinto arqueológico. El motivo de este cambio es que de esta manera la comunidad lacandona recauda dinero para la comunidad basando su sustento actual más en el turismo que en su tradición ganadera y agrícola.
Este pueblo indígena mexicano se llama a sí mismo hach winik, que significa "verdaderos hombres". En tiempos de la conquista, esta comunidad habitaba en una pequeña isla del río Lacantún, en el extremo sur de la selva. En su dialecto chortí, Lacantún significa "gran peñón" o "piedra erecta", vocablo que en la época de la conquista se transformó en lacandón.
Los lacandones viven en el estado de Chiapas, concretamente en los terrenos que abarca la densa selva lacandona y se dividen en dos grupos: los del norte, que habitan en las localidades de Nahá y Metzaboc, y los del sur, ubicados en la localidad de Lacan ha Chan Sayab. En la actualidad hablan el maya yucateco y como podéis apreciar en las fotografías tienen un tipo de vestimenta muy particular que diferencia a hombres y mujeres.
Dejando a un lado consideraciones antropológicas, Bonampak significa en lengua maya "muros pintados". Estas ruinas se ubican cerca del río Lacanjá, a escasos 30 km de la frontera con Guatemala. Estos impresionantes frescos hechos sobre estuco datan del año 790 y han conservador los colores hasta la actualidad gracias a que la filtración de agua de lluvia formó una capa de carbonato de calcio que evitó el desgaste. Una imagen vale más que mil palabras.
Templo de las Pinturas
Rodeada de selva por todas partes, en su interior dicen que todavía hay ejemplares de jaguar, animal sagrado y símbolo de poder entre los olmecas y los mayas. Paseando por lo que queda en pie de estas ruinas mayas se respira una extremada quietud perturbada de vez en cuando por comentarios en voz alta de algún turista impertinente. La vista desde la parte más alta de la acrópolis es preciosa.
Vista panorámica
Es curioso saber que hace unos años, cuando no existía la actual carretera que une Palenque con Frontera Corozal, tan sólo se podía llegar a las ruinas de Yaxchilán y Bonampak a través del río o con una avioneta. Poco después de traspasar la entrada de Bonampak, a medio camino te encuentras de sopetón con una pista de aterrizaje improvisada en medio de la selva. Los últimos rayos de sol nos avisaban de que era momento de regresar a la furgoneta y emprender el camino de vuelta hacia Palenque. El balance de la jornada: Excelente.
DOBLE RACIÓN DE PIRIX
Los que hayáis leído mi crónica de San Cristobal de Las Casas recordaréis a Pirix Nohox, un músico errante que conocí en el Hotel Casa Margarita. Casualidades de la vida, yo me dirigía a Palenque después de haber pasado unos días fantásticos en San Cristobal y él tenía concertadas unas actuaciones en El Panchán de Palenque ese mismo día. así que nuestros caminos se volvieron a cruzar. Pirix es todo un showman. En cada una de sus actuaciones levanta en alto su copa de ron con coca cola y brinda por la salud de todos en más de 28 idiomas: "Salud, osasuna, cheers...". Su repertorio abarca cientos de versiones de los artistas y estilos más diversos: Bob Marley, Rolling Stones, Bob Dylan, rancheras, folclore mexicano... así como canciones en italiano, alemán o francés, un enganche perfecto para meterse a los turistas de estos países en el bolsillo.
Pirix Nohox manucheando
Mi última noche en Palenque tuvo un colofón final grandioso. Cenar en el Restaurante "El Mono Blanco" acompañado de alguna que otra cerveza Sol mientras disfrutaba de una actuación de Pirix acompañado a la percusión de Cristina, su simpática mujer. Tan pronto te sorprende con su particular visión del Akuna Matata del Rey León como, ante la ausencia de una banda de metales, se pone a tocar el trombón cual ventrílocuo gracias a su alter ego al que llama Pupa.
Trombón bucal
Para sí mismo guarda un buen puñado de canciones propias, compuestas a través de los caminos de toda la República mexicana, que algún día quizás vean la luz en boca de algún cantante. Suerte Pirix.
Puedo deciros sin dudar que el Estado de Chiapas es uno de los que más me han llamado la atención de México. Diversidad, naturaleza, historia, gastronomía, población indígena, tradiciones... Mañana continuaré mi viaje hacia la península de Yucatán. Próximo destino: Mérida.
Para salir de San Cristobal de Las Casas en dirección a Palenque tenía dos opciones entre las que elegir. Como quería visitar las cascadas de Agua Azul y Misol-Ha, situadas a medio camino entre Ocosingo y Palenque, por una parte podía dirigirme directamente en autobús a Palenque y desde allí acudir a las cascadas en una combi o bien contratar una excursión con la agencia Chincultik, propiedad del Hotel Casa Margarita en el que me alojaba. Teniendo en cuenta que el billete de autobús con ADO Primera valía 120 pesos y la excursión 250 -incluyendo transporte, entradas a las cascadas y ticket para las ruinas de Palenque- decidí aprovechar esta segunda opción.
Salimos a las 6:30 de la mañana en una furgoneta de 10 pasajeros. Un par de horas más tarde nos detuvimos a desayunar en un restaurante situado en lo alto de un puerto de montaña. Me senté a llenar la panza solo en una mesa pero pocos minutos después un par de parejas de israelíes que venían en mi furgoneta me invitaron a sentarme con ellos. Muy cerca de nuestra mesa había una jaula con este simpático loro que no dejaba de hacer todo tipo de ruidos y emitir silbidos un tanto desagradables a esas horas de la mañana.
¡AGÁRRATE QUE HAY CURVAS!
Con el buche lleno, era momento de descender el puerto de montaña desde una altitud de más de 2000 metros a casi la altitud del nivel del mar. Semejante desnivel afecta drásticamente en el cambio de paisaje. De extensos cafetales, campos de maíz y pequeñas poblaciones indígenas que dejan claro su apoyo a los zapatistas se llega a la soleada llanura donde la vegetación adquiere un matiz típicamente tropical. Incluído el pegajoso calor húmedo. Antes de bajar el puerto nadie nos había advertido de un dato importante: "Aquellos que se mareen mejor que no desayunen". Caballerosamente cedí mi sitio de copiloto a la novia de unos de los israelíes que se estaba mareando casi antes de haber empezado a bajar el puerto. ¡Error! pues todavía quedaba alrededor de una hora de viaje por una carretera cuyo constructor se debió de perder el capítulo de Barrio Sésamo en el que explicaban la línea recta. Curvas, curvas y más curvas. Poco faltó para que arrojase por completo el desayuno.
AGUA TURBIA
Por fin llegamos a Agua Azul, impresionante serie de bellísimas cascadas con forma escalonada que se han originado de manera natural al descender el Río Tulijá -también llamado Yax-Ha-. Las cascadas de Agua Azul están situadas a 63 kilómetros de Palenque siguiendo la carretera 199. Declarado Reserva Natural de la Biósfera, entre desnivel y desnivel se crean una serie de estanques naturales con agua de intenso color azul turquesa debido en gran medida al lecho calizo del río. Durante mi visita ese tono turquesa se había transformado en un color un tanto verdoso debido a las fuertes lluvías caídas en los últimos días. Durante el paseo por la orilla izquierda del río se suceden algunos puestos con artesanía y recuerdos que se pueden encontrar a mejor precio en San Cristobal de Las Casas, algunos restaurantes y varios carteles que avisan de la prohibición de bañarse.
Cascada de Agua Azul
A unos 40 kilómetros de Agua Azul, continuando por la carretera 199 se llega a Misol-Ha, impresionante caída de agua de más de 30 metros de altura rodeada de una frondosa vegetación selvática con caminitos de acceso muy bien arreglados. Misol-Ha, que en lengua chol significa "caída de agua", se encuentra en el municipio indígena de esta etnia maya -chol- llamado Salto de Agua. Mediante una cooperativa recaudan los beneficios para mantener el lugar y ayudar a la comunidad. Aquí, según las condiciones meteorológicas, existe la posibilidad de bañarse en la poza además de poder quedarte a dormir en unas cabañas con ventilador y mosquitera.
Cascada de Misol-Ha
En Misol-Ha ya se empieza a notar el clima tropical por lo que es conveniente llevar ropa fresca y cómoda. Siguiendo un sendero que queda a mano izquierda, antes de descender por el camino que da acceso a la base de la cascada, se llega a una gruta que se ha formado por la acción del agua, justo detrás de la cascada.
En la gruta de Misol-Ha
GUÍA DE RATICULÍN
Una de las razones por las que no contrato casi nunca un tour -salvo que sea la única opción posible- es que ves los lugares a toda velocidad, sin detenimiento y siempre te pierdes un montón de cosas. La excursión finalizaba en las ruinas de Palenque con tan sólo dos horas para recorrerlas. Normalmente recomiendan por lo menos 5 horas para ver los templos, pirámides y edificios con cierta tranquilidad. Ya que tenía pagada la entrada aproveché para darme una pequeña vuelta de reconocimiento por las ruinas sabiendo que al día siguiente volvería con tiempo de sobra. Junto con tres españoles que venían en la excursión contratamos un guía que daba las explicaciones con un tonillo igualito al de Carlos Jesús. "Lah ruinah mayah" -pausa de 5 segundos- "de Palenque" -de nuevo pausa- "se descubrieron en el año.....". Sólo le faltó hacer el shiuuuuu y decir que provenía del planeta Raticulín. Media hora después, cuando nos encontrábamos en el Grupo de la Cruz, sin comerlo ni beberlo el cielo se cubrió de gris y comenzó a diluviar.
Aguacero tropical en Palenque
En Palenque puedes alojarte en alguno de los hoteles del pueblo (bastante feo por cierto) situado a unos 13 kilómetros de las ruinas o bien hacerlo en uno de los alojamientos que hay a lo largo de la carretera hacia las ruinas. Esta segunda opción es la más recomendable para poder disfrutar las noches en un entorno selvático. Uno de los sitios más famosos entre los viajeros es El Panchán, un lugar fundado a principios de los ochenta por Don Moisés Morales, arqueólogo experto en los antiguos mayas. Don Moisés convirtió esta zona de 5 hectáreas de pastos en un espectacular bosque tropical en el que se reparten diversos alojamientos: Chato´s Cabañas, Ed & Margarita, Jungle Palace... y restaurantes. El lugar cuenta con todo tipo de servicios (agencias de tours, sala de internet, teléfono, tiendecitas de artesanía...) y ofrece actuaciones variadas en directo así como algunos días un espectáculo de percusión y fuego. El precio del viaje en combi a Palenque es de 10 pesos.
PALENQUE, LA CIUDAD MAYA OCULTA
Su verdadero nombre es Lakam Ha, que significa "Grandes Aguas". Antes de que llegarán los conquistadores españoles en el siglo XVI la ciudad ya había sido abandonada y se encontraba cubierta de vegetación. Según cuenta Wikipedia, "la primera visita de un europeo a Palenque fue la de Fray Pedro Lorenzo de la Nada en 1567. En aquel entonces, la región era conocida por el pueblo Chol como Otolum, o "Tierra de Casas Fuertes"; por lo cual De la Nada lo tradujo como Palenque que significa "fortificación".
Aunque de menor tamaño que las ruinas mayas de Tikal (Guatemala) y Copán (Honduras), Palenque tiene un atractivo especial gracias a la riqueza de sus construcciones y restos escultóricos. Hace menos de dos años se descubrió que esta antigua ciudad precolombina abarcaba una extensión de más de 2 kilómetros cuadrados. En la actualidad tan sólo se puede visitar poco más del 5% puesto que el resto de templos y edificios -más de 1000- permanecen ocultos por la selva.
El precio de la entrada al complejo de ruinas es de 45 pesos (30 más si se va a utilizar cámara de video y 10 que hay que pagar obligatoriamente unos kilómetros antes como concepto de Reserva Nacional). Tuve suerte con el tiempo porque amaneció un día muy soleado. Importante no olvidarse de un bote de crema de protección solar, algo de comida y al menos un par de litros de agua ya que en el interior no hay tiendas, ni fuentes, ni restaurantes. Eso sí, hay unas ruinas increíbles pero que no quitan el hambre y la sed, aunque puede que sí el hipo.
¡Mmmmire usté!
Lo primero que se ve en el vídeo es el Templo de las Inscripciones, al cual está prohibido subir para evitar su deterioro. Se trata de un templo emplazado sobre una pirámide escalonada cuyo nombre se lo puso el arqueólogo Alberto Ruz Lhuillier debido a que en su interior tiene tres tableros con inscripciones jeroglíficas. Es una lástima no poder acceder a su interior a través de la escalinata que desciende dentro de la pirámide partiendo del templo superior en la que se encuentra la cripta funeraria del rey Pacal, uno de los soberanos mayas más importantes de la ciudad. Según me comentaron la losa que cubre el sarcófago pesa más de 20 toneladas. ¡A saber cómo la introdujeron dentro! En el Museo Nacional de Antropología puedes ver una reproducción fidedigna de esta tumba con los verdaderos restos mortales del rey maya.
A su lado está situado El Palacio, un conjunto de edificios que contienen relieves, esculturas preciosas, amplios patios, restos de lo que fueron sus duchas y letrinas de piedra y una imponente torre a la que se ha prohibido subir desde que una turista holandesa se matase tras caer al vacío mientras grababa con su cámara de vídeo. Un poco más allá, cruzando el arroyo Otolum, llegas al Grupo de la Cruz. Este conjunto de templos sobre pirámides escalonadas está formado por el Templo de la Cruz, el Templo del Sol y el Templo de la Cruz Foliada. Desde el templo de la Cruz, el más alto de Palenque al que se puede subir, se contempla una vista panorámica del complejo de ruinas que da buena cuenta de la grandeza de esta antigua ciudad maya.
Vista panorámica de Palenque
Estuve sentado más de media hora disfrutando de la vista de Palenque antes de continuar mi visita. Esos momentos son difíciles de expresar en palabras y no tienen precio. Aguas abajo del arroyo que cruza por un acueducto bajo la plaza central y, continuando por un sendero marcado, uno se encuentra con un puente de piedra y unas cascadas espectaculares inmersas en plena selva conocidas como Baño de la Reina.
Baño de la Reina
De camino hacia la segunda salida del recinto, muy cerca de la cual se encuentra el Museo de Sitio (no hagáis el primo como yo, que pensé que tenía que pagar otra entrada de nuevo, y visitadlo) hay varios edificios como el Templo del León y el Templo del Conde, éste último llamado así por Jean-Frédéric Waldek, un señor que vivió en él durante dos años y que, entre otras extravagancias, se acreditaba a sí mismo el título de Conde (otras veces asumía los títulos de Barón y Duque).
Junto a ellos está el famoso Juego de pelota, un divertimento nacido 3000 años antes de Cristo que cumplía entre los mayas una función ritual. El campo consta de dos muros paralelos e inclinados, uno frente al otro. En cada muro había tres discos, puestos a distancias iguales entre sí, a varios metros del suelo y perpendiculares a éste; eran los marcadores, o anillos de piedra. El juego consistía en lograr que la pelota (llegó a medir cincuenta centímetros de diámetro y a pesar más de un kilo) golpease algún marcador o pasase a través de algún anillo, para lo cual sólo podía impulsársela con los codos, las rodillas y las caderas. Así que... ¡oyes Patxi! ¿Etxamotz un partido d´euskal pilota?
Jai Alai Mayak
Después de semejante payasada -muy necesaria para liberar tensiones mentales del viajero solitario- regresé a mi cabaña para descansar puesto que al día siguiente me esperaba una excursión de entre 12 y 14 horas antes de partir hacia el Estado de Yucatán. Voy a visitar un par de ruinas mayas ocultas en la selva lacandona, cerca de la frontera con Guatemala. Próximo destino: Yaxchilán y Bonampak.
San Cristobal de Las Casas (Chiapas), MÉXICO. Km. 17164
Colorida catedral de San Cristobal de Las Casas
Después de casi 4 meses de viaje, uno se tiene que dar algún que otro lujo para viajar más cómodo. El trayecto entre Ciudad de México y San Cristobal de Las Casas (Chiapas), de 14 horas de duración, salía a las 18 horas y llegaba a las 8 de la mañana del día siguiente. Así que opté por la compañía de lujo UNO cuyo slogan dice "Servicio de avión por tierra". Bien cierto: sala de espera privada, asientos reclinables comodísimos, emisión de películas, refresco a elegir para bordar el autobús y kit relax de regalo (pantuflas, toallita e infusión relajante). Algunos de los destinos hacia el sur del país salen de la TAPO (Terminal de Autobuses de Oriente) de la Ciudad de México. Una buena web donde consultar horarios, compañías y comprar los billetes de autobús es Ticket Bus.
Me desperté prácticamente unos kilómetros antes de llegar a San Cristobal. El paisaje se había transformado en montañoso, en las laderas predominaba un verde intenso, el juego de luces al amanecer era espectacular y a cada rato se sucedían multitud de campos de maíz. Una vez en la terminal, tomé un taxi con dirección al Hotel Plaza Central (Paniagua 2), situado a un par de manzanas de la céntrica Plaza 31 de Marzo. Este hospedaje se emplaza en una casa histórica del centro de la ciudad con un bonito patio aunque las habitaciones me resultaron poco limpias. Contando que las sábanas estaban algo "guarrillas" -omitiré detalles- y que a la recepcionista le hubiese pegado una patada en la boca por lo desagradable que era, decidí al día siguiente cambiar de alojamiento. La elección no podía haber sido mejor. Siguiendo las recomendaciones de la guía Lonely Planet, me dirigí con todos los bártulos a Casa Margarita (Real de Guadalupe 34). Mientras que en el primer hostal pagué 150 pesos por noche, aquí el precio subió 50 pesos más. Y bien pagados. Televisión por cable, ducha impoluta, cama confortable, restaurante con comida deliciosa, internet gratis, música en directo todas las noches y agencia de tours propia (Chinkultik) en la que contratar excursiones para conocer la zona.
ALERTA ROJA
Desde mayo de este año, el EZLN tiene decretada la alerta roja en los municipios que controla en los Altos de Chiapas tras los sucesos acaecidos en la población de Atenco, cercana al Distrito Federal. Realmente en la vida diaria de San Cristobal este hecho apenas se percibe. A los ojos del recién llegado todo está en calma y tranquilo. La ciudad es extremádamente acogedora, segura y en sus calles se mezclan indígenas, cooperantes de ONGs, turistas bohemios, hippies provenientes de todos los rincones del globo... No podemos obviar que el movimiento iniciado por el Subcomandante Insurgente Marcos hace 12 años todavía sigue activo pero parece que ha optado por otro tipo de lucha -denominada La Otra Campaña- realizando giras por el país para lograr un Programa Nacional de Lucha de Izquierda con el fin de lograr una nueva Constitución. El líder zapatista acusó hace unos días a la líder sindical Elba Esther Gordillo de haber instrumentado un fraude electoral en las elecciones del pasado 2 de julio para impedir que Andrés Manuel López Obrador (líder de la Coalición por el Bien de Todos) fuera declarado ganador.
De la que me he podido empapar durante casi dos meses de viaje por México es que la situación política en los Estados Unidos Méxicanos está realmente caliente; el conflicto que después de 6 meses todavía perdura en Oaxaca, la escalada de violencia de los narcos (asesinatos de abogados, policías, jueces...), el monopolio mediático en favor del presidente Felipe Calderón y la sombra del fraude electoral siempre presente.
LA VACA KARATEKA vs LOS RATANUNCHAKUS
Unos días después de que Begoña Yebra de Radio Euskadi me entrevistase en su programa "La Galería", me proporcionó por e-mail el contacto de Oskar Hernando, cooperante de la Fundación Paz y Solidaridad, que se encuentra en San Cristobal desde hace tres años realizando diversos proyectos. Fui a visitarle a su oficina situada muy cerca de la preciosa Iglesia de Guadalupe. Allí estaban trabajando junto a él, Flo y Lidia. Estuvimos conversando un rato sobre la región, sus experiencias, los zapatistas, mi viaje... Se hizo la hora de comer y me invitaron a acompañarles a un restaurante en el que habían quedado con más gente.
El lugar en cuestión, Restaurante "Los Amigos", lo encuentras justo en frente de donde salen los colectivos para San Juan Chamula. Es un local popular en el que pagas 30 pesos por dos cervezas (siempre en parejas de a dos) y te regalan diferentes botanas -aperitivos- que van desde una sopa de camarón a un delicioso surtido de pollo o carne para rellenar las tortillas de maíz. Entre las mesas se pasean un par de grupos de mariachis interpretando las peticiones que los comensales solicitan. Ese día era fin de quincena -día de cobro- así que la gente venía con los bolsillos llenos para darse un buen homenaje. Sobre las mesas se multiplicaban las chelas, el ambiente se iba cargando del alcohol y en un momento interrumpieron la música norteña que sonaba por los altavoces para proyectar un par de extractos de vídeo clásicos del lugar que yo he denominado: La vaca karateka y RataNunchakus. Por fortuna, he encontrado los vídeos en You Tube.
Vaca Reloaded
Se trata del actor, director y guionista Steve Oedekerk y la película "Kung pow: Enter the fist" (en España titulada "Kung pow: A puñetazo limpio") estrenada en el año 2002. Disfrutad de esta divertida escena de lucha que nos pusieron en el restaurante mientras nos cocíamos como ratas, nunca mejor dicho.
RataNunchakus
DE CERRO A CERRO
Al día siguiente tocaba pasearse por las calles de San Cristobal para descubrir con mis propios ojos la belleza que había visto previamente en fotos. Primero di una vuelta por la Plaza 31 de Marzo rodeada de edificios coloniales como el Hotel Santa Clara (residencia del conquistador español Diego de Mazariegos) y soportales con encanto en cuyo centro hay un kiosko de hierro. Aquí se concentran limpiadores de zapatos, vendedores ambulantes de artesanía y periódicos, turistas que se pasean sorprendidos por el particular ambiente de la ciudad... todos juntos pero no revueltos en apacible armonía.
En uno de sus extremos se encuentra la Catedral de San Cristobal cuya fachada oeste resalta por su llamativa mezcla de tonos amarillos, rojizos y blanquecinos.
Frente a la catedral
Siguiendo el Andador peatonal de Hidalgo en dirección sur se llega a la que fue en su día la puerta de entrada a la ciudad: la Torre del Carmen. Muy cerca de ahí, subiendo por la calle Hermanos Domínguez, se llega a unas largas escaleras que conducen al Cerro de San Cristobal.
Sobre el Cerro de San Cristobal
San Cristobal de Las Casas es una ciudad con múltiples templos y diversos mercados de artesanía. Uno de los más importantes es el Templo de Santo Domingo que lamentablemente no pude ver ya que se encontraba en restauración. Dicen los que lo han visto que el reflejo de la luz sobre su fachada rosácea al atardecer es uno de los espectáculos más bellos que el visitante puede contemplar. En sus aledaños se instala diariamente un mercado de artesanía con puestos atendidos por mujeres chamulas, bohemios europeos y viajeros itinerantes como el chileno Sabiano, oriundo de Antofagasta, que vende collares y realiza tatuajes de henna en un improvisado puesto al que llama Estorbos Simultáneos. "Para muchos somos gente que estorba, que molesta, incluso han llegado a pegarnos... pero también hay muchos que nos quieren", me comenta mientras le pega un trago a una litrona y ríe junto a su compañero guatemalteco de juergas, Hansel Rosas. Hansel, fiel seguidor de Héroes del Silencio, llama la atención de los compradores tocando canciones con su guitarra imitando el estilo de Bunbury.
Puedes encontrar faldas, camisas, bolsos de cuero, muñecos zapatistas, camisetas revolucionarias, collares, joyería hippiosa... No dejes de regatear los precios -siempre te intentan tangar- y también ten presente que muchas de las cosas que venden las señoras indígenas realmente no están hechas a mano y vienen diréctamente de maquiladoras (fábricas industriales) de Guatemala. Detrás del Templo de Santo Domingo se encuentra el bullicioso Mercado Municipal con puestos de frutas, verduras, carne fresca, todo tipo de cachibaches, pequeños locales donde sirven comida corrida -al estilo Menú del Día español- y decenas de puestos de DVDs y CDs piratas con los decibelios por las nubes.
Si uno busca mayor tranquilidad puedes visitar la azulada Iglesia de Santa Lucía o el Templo de San Francisco, tiendas en las que se venden productos de las comunidades indígenas de los Altos de Chiapas como Nemizapata o el Centro Cultural TierrAdentro, el Centro de Desarrollo de la Medicina Maya que posee un nutrido herbolario y en donde si lo deseas un j´ilol puede diagnosticar tus males y hacerte una curación de cuerpo y alma; y el espectacular Taller Leñateros en el que hombres y mujeres mestizos e indígenas producen papel hecho a mano con varias especies de flores, bejucos, líquenes, bambú y telas diversas. Además de producir papel, imprimen libros, trabajos en serigrafía y grabados en madera. Las calles adyacentes a Real de Guadalupe donde te encuentras las típicas casas de San Cristobal con sus puertas coloreadas y estilizadas verjas tampoco tiene desperdicio.
Quizás la mejor forma de terminar el día -quedan pendientes visitar el Museo Na Bolom y el Museo de Ambar- sea ascender cuando empieza a atardecer al cerro en el que se encuentra la Iglesia de Guadalupe, justo cuando los últimos rayos de sol iluminan su humilde fachada. Dice la Lonely Planet que el escritor Graham Green dijo en una ocasión refiriéndose a esta iglesia que es como "una pompa de jabón sobre una roca".
Iglesia de Guadalupe
REZANDO CON COCA-COLA
Chiapas es un estado de riqueza natural y cultural impresionante. Cerca de su capital, Tuxtla Gutiérrez, se encuentra el grandioso Cañón del Sumidero. Los Altos de Chiapas, en los alrededores de San Cristobal de Las Casas, encierran una variedad de aldeas de indígenas mayas en las que se hablan diferentes dialectos: Lacandón, mam, zoque, tzotzil, chol, tojolabal y tzetzal.
Uno de los lugares más fascinantes que he visitado es el pequeño pueblecito de San Juan Chamula, a menos de 15 kilómetros de San Cristobal. Me subí a una combi que, en poco más de 10 minutos, me dejó cerca de la plaza central que se encontraba abarrotada de gente. Era domingo, día de mercado. Lo más llamativo es la Iglesia en honor a San Juan Bautista en cuyo interior se realizan unos ritos cuando menos originales.
Las creencias de los chamulas tienen más que ver con ritos tradicionales mayas que con el credo católico. Como está prohibido sacar fotos y grabar video en el interior -además de tener que pagar una entrada para poder verlo- no se puede transmitir perféctamente con palabras la extraña sensación que viví allí dentro. sacar una foto -piensan que les robas el alma- supone literalmente el riesgo de ser apaleado. No se cortan un pelo. He podido encontrar una fotografía en internet para que os hagáis a la idea de lo freaky del lugar. No hay bancos donde sentarse. El suelo está cubierto de largas agujas de pino, sobre él se consumen cientos de velas y hay algunos recipientes con incienso emitiendo fumaloras. En los laterales diversos Santos encerrados en vitrinas (algunos de ellos con espejos colocados en el cuerpo en los que se supone que al verse reflejado sienten que se encuentran bajo el amparo del Santo), alguna que otra gallina deambulando por el lugar y al lado de cada persona que está rezando en maya una botella de refresco o Coca-Cola de la que cada cierto tiempo tomando un trago. ¿Para qué los refrescos? Pues para tirarse eructos con los que se suponen que expulsan los malos espíritus. Fascinante. Todavía más si coincide que el día que visitas la iglesia algún curandero restriega huevos y huesos sobre uno de los fieles mientras declama en alto una oración.
San Juan Chamula
A la salida del templo, me asaltaron varias niñas con la intención de venderme pulseras y cinturones. Estuve hablando un buen rato con ellas y les terminé invitando a un helado después de que me dieran la tabarra durante largo rato. La que está en el centro y la de su derecha me dijeron -estaba claro que me tomaban el pelo- que ambas se llamaban Rosa. ¡Mentira cochina!
Niñas tzotziles comiendo helado
PIRIX NOHOX, MÚSICO JURÁSICO
Cada noche en el restaurante "Las Margaritas" -propiedad del Hotel Casa Margarita donde me alojaba- Pirix Nohox ofrecía su repertorio de versiones en directo junto al joven -13 años- percusionista Chiqui-Drácula. Un señor de 50 años, dicharachero, de voz grave y marcada, culto, que dejó el hogar materno en un pequeño pueblo de Veracruz a los 17 años para intentar hacer realidad un sueño: Vivir de la música. Y hete aquí que 30 años después lo ha logrado. Con esa determinación de quien se sabe dueño de su vida, seguro de su objetivo y sus elecciones, Pirix recorre junto a su mujer Cristina los escenarios anónimos de pueblecitos turísticos de toda la República mexicana. Se gana la vida "desarreglando canciones", como él mismo afirma, por "un puñado de pesos la hora, unos tragos y ver divertirse a la gente de corazón".
Le vi actuar 4 días seguidos y cada noche compartimos unas cervezas. Uno de esos días me invitó a su casa para entrevistarle en la azotea. Allí me dedicó una canción que tiene que ver con el viaje y el camino que ninguno de los dos hemos dejado de recorrer en nuestra vida. No deja de sorprenderme la cercanía que podemos establecer entre desconocidos algunos seres humanos.
Pirix Nohox, el músico errante
Faltó tiempo para conocer más a fondo esta zona de Chiapas. Aunque lo mejor, me lo llevé otra vez impregnado en el corazón. Vivencias, encuentros, amigos, charlas. La ruta debe continuar. Próxima parada: Palenque.
No podía irme del D.F. sin visitar las ruinas de una de las civilizaciones más importantes que habitaron en el centro de México. Junto a los Aztecas, los teotihuacanos construyeron la que fue la ciudad más poderosa del antiguo México y capital de uno de los imperios más extensos de la era prehispánica. Para llegar a Teotihuacán, situado a menos de 50 kilómetros de la Ciudad de México, tienes dos opciones; tomar los autobuses que salen de la estación de metro Indios Verdes (línea 3) o bien ir a la Terminal Central del Norte -TCN- (metro Autobuses del Norte, línea 5), buscar la sala 8 y comprar un billete en el mostrador de la compañía Flecha Roja, por unos 27 pesos. Salen cada 15 minutos y tardan una hora en hacer el trayecto. Asegúrate por si acaso de que deja en las ruinas.
Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987, Teotihuacán es uno de esos lugares de visita obligada para pasar al menos una mañana entera. Por un módico precio -45 pesos- se puede acceder a un vasto complejo arquelógico que comprende más de 24 kilómetros cuadrados. Una vez dentro, como me interesaba grabar en video la explicación de un guía, conversé con alguno de los que allí se encuentran a la caza del turista para acordar un precio que me pareciera justo -100 pesos-. Finalmente hice el trato con el guía federal Odilón Jiménez compartiendo las explicaciones con un par de chicas costarricenses.
En primer lugar nos dirigimos a La Ciudadela en la que se encuentra el templo de Quetzalcóatl, Dios representado por una serpiente emplumada que se encuentra acompañado de Tláloc, el Dios de la lluvia. Realmente se sabe muy poco de la cultura teotihuanaca. Como dato curioso hay que destacar que los nombres que llevan los monumentos, lugares y creencias fueron puestos por los aztecas cuando descubrieron la ciudad.
UN ESPACIO MÍSTICO
Para los mexicas -aztecas- Teotihuacán era un lugar sagrado. De ahí que su nombre quiere decir algo así como "donde los hombres se convierten en dioses". Aunque un guía indígena al que encontré tocando la flauta y rezando en náhuatl en las escaleras de la Pirámide del Sol me dijo que esa apreciación es equivocada; realmente significa "lugar de las energías". Quizás por eso, por su especial situación astronómica, cada equinoccio de primavera (21 de marzo) llegan en peregrinación a este lugar miles de personas y se suben -algunas ataviadas con túnicas blancas- a sus pirámides para captar las energías místicas que allí se concentran.
256 ESCALONES
Al salir de La Ciudadela, caminamos por el Miccoatli (Calle de los Muertos), inmensa avenida central que recorre Teotihuacán de norte a sur. En el trayecto hacia la imponente Pirámide del Sol, que se encuentra más o menos en la mitad del recorrido, visitamos lo que fueron las casas de las familias o clanes teotihuacanos formados por hasta 100 personas. ¡Imagináos el pedazo de mansión! ¡Con ducha rudimentaria y todo!
Hasta los más vagos no pueden poner excusas para dejar de subir a lo más alto de la Pirámide del Sol, la tercera pirámide más grande del mundo, tras las de Tepanapa en Cholula (México) y la de Keops en Gizah (Egipto). Cada uno de sus lados mide 222 metros, su altura es de algo más de 70 metros y pesa más de 3.000 kilos. Tiene mucho mérito haber construído semejante obra de colosal tamaño sin rueda, herramientas de metal y animales de carga. Aquí estoy yo, momentos antes de subir la pirámide, haciendo lo que podía para que se me entendiera con el vendaval que soplaba.
A los pies de la Pirámide del Sol
Un consejo importantísimo para no terminar hecho una piltrafa al subir a la pirámide es hacerlo en zig zag. No sé cual es la razón científica pero realmente te cansas menos. Un guía me dijo hace poco en Palenque que los mayas subían y descendían de esta manera para mostrar respeto -al subir- y no dar la espalda a los Dioses -al bajar-. Una vez en lo más alto de la Pirámide del Sol encontré a un grupo de señoras argentinas entonando cánticos religiosos y minutos más tarde se congregaron una decena de monjas asiáticas rezando con melodías operísticas lideradas por una solista muy graciosa.
Aunque uno sea a veces un tanto escéptico con eso de las energías -afortunádamente cada vez menos-, no desaproveché la ocasión para relajarme en la cima durante algo más de media hora y enviaros toda la energía positiva posible.
Ohmmmmmmmmm
En Teotihuacán hay que andar mucho y suele hacer bastante calor en las horas centrales del día. Por lo tanto es recomendable ir con calzado cómodo, llevar algo de comer y agua en abundancia. A la hora de subir a las pirámides no se puede olvidar que debido a la altura de la zona, unos 2.300 metros, el esfuerzo físico es superior al habitual. Es aconsejable ir muy pronto en la mañana, sobre las 9, para no pasar calor y sobre todo poder disfrutar a solas en lo alto de las pirámides del encanto de esta ciudad.
Descendí de esta pirámide y me dirigí por la Calle de los Muertos a la Pirámide de la Luna, cuyas proporciones son más armónicas, para coronarla a media tarde justo cuando comenzaba a llover a cántaros.
Pirámide de la Luna
En la cima de la pirámide, una chica me pidió si le podía sacar la foto de rigor con toda la vista panorámica de Teotihuacán que se divisa desde allí. Se llamaba Agnese, era lituana, y estaba viajando por México y Guatemala sola haciendo autoestop. Una artista del presupuesto ajustado. Se colaba en todas las ruinas saltando vallas o adentrándose por los bosques adyacentes y conseguía alojamiento en un par de webs en las que la gente de diversos países ofrece un hueco en su casa: Hospitality Club y Couch Surfing.
Antes de salir de las ruinas, un rápido paseo por el Palacio de Quetzalpapálotl y a esperar el autobús de regreso en la carretera principal. Un colofón perfecto para despedirme del Estado de México y poner la mira en el sur del país. Próximo destino: San Cristobal de Las Casas (Chiapas).
Casi recuperado de la infección intestinal, salí de Morelia (Michoacán) con dirección a la Ciudad de México en el confortable autobús de lujo de ETN (Enlaces Terrestres Nacionales). Seis horas después llegaba a la terminal México Observatorio. Tanto uno ha oído hablar de lo peligroso que es el D.F. que me bajé del autobús con una tensión parecida a la que debe de sentir un soldado antes de entrar en combate. Busqué una cabina de teléfono y llamé a Analeine -la novia de mi amigo Javi que ha vivido la mayor parte de su vida en esta inmensa ciudad- para apuntar la dirección de su casa y tomar un taxi seguro hacia la urbanización de la colonia de Coyoacán en la que vive.
COYOACÁN
Después de los pertinentes saludos a sus padres y un ligero piscolabis al que me invitaron fui con Marisol -hermana de Analeine- a conocer el centro del bello pueblo (ahora absorbido por la gran urbe) en el que vivió la pintora Frida Kahlo y el exiliado comunista Trotsky antes de ser asesinado. Coyoacán, que en náuhatl significa "lugar de coyotes", es una de las pocas zonas del Distrito Federal -junto con La Condesa- en las que uno puede pasear tranquilamente sin riesgo de ser atropellado. A lo largo de sus angostas calles de estilo colonial, se suceden cafés, plazas, parques e iglesias como la parroquia de San Juan Bautista. En esta pequeña capilla del siglo XVI -probablemente la iglesia más antigua de México- me contó Marisol que el conquistador Cortés se casó con la indígena Malinche.
COMO UN REY
En un principio me iban a acoger en la casa que tienen desocupada los padres de Analeine pero la luz se había estropeado así que me llevaron a casa de Marcela Fuentes-Berain, amiga de Analeine que conocí en la fiesta de despedida "Diarios de Josuscicleta" que hice en Madrid pocos días antes de embarcarme en esta aventura. Después de haber pasado casi una semana en su casa no tengo palabras para expresar la extraordinaria hospitalidad de Marcela y su hijo Dario. Me han tratado como un embajador, como un rey diría yo... y eso que nuestra amistad hasta ese momento se reducía a una escueta conversación en el bar Taboo de Malasaña.
A lo largo de todos estos días en la Ciudad de México compartimos grandes momentos; charlamos acerca de la vida en la cocina de su casa hasta las tantas de la madrugada con la compañía de varios chupitos de tequila Herradura, paseamos por la Colonia Condesa donde compré unas divertidas camisetas de NaCo (marca de la que es socio el actor Diego Luna), comimos en un exquisito restaurante argentino propiedad de un ex-novio, cenamos en la terraza del Hotel Majestic con vistas al Zócalo o me invitó a comer con sus amigos en el restaurante Contramar (Durango 200, entre Valladolid y Fuente de las Cibeles) donde acuden cineastas, escritores y artistas de toda índole. Allí conocí a Fernando y Alejandro de Explora Films y al portentoso fotógrafo Carlos Somonte, hijo de refugiados españoles republicanos para quien Madrid, mientras se pone a imitar el acento castizo, "es la neta" -la ostia en verso- "y Vallekas se escribe con K. El punk no ha muerto. ¡Madrid ruls! Cuando voy a Malasaña me bajo al bar de abajo y me pido un whisky. A veces me toca coger uno de esos taxistas franquistas y cuando me oyen el acento mexicano sueltan alguna que otra estupidez. Yo les digo; vete a la chingada y llévame donde te he dicho. Soy tan español como tú". Cuatro horas después y con varios copazos encima, todos los comensales terminamos bastante ebrios.
MUSEO NACIONAL DE ANTROPOLOGíA
Estar en el D.F. y no visitar este museo es como estar en Barcelona y no ver la catedral de Gaudí. A lo largo de 12 salas uno puede conocer en profundidad las diferentes civilizaciones del México precolombino. Visitarlo a conciencia -la entrada vale 45 pesos, 30 más si solicitas permiso para cámara de video y 50 extras con audioguía- te puede llevar al menos dos días completos así que si uno no tiene el tiempo ni las ganas de atragantarse con cientos de esculturas y toneladas de información, lo mejor es escoger las tres salas más importantes: Teotihuacán, Mexicas y Mayas. La primera exhibe maquetas y objetos del primer gran estado de las Américas cuyas espectaculares ruinas todavía se conservan en perfecto estado en las afueras de la Ciudad de México. La segunda expone una visión de la cultura azteca o mexica -ambas son la misma- cuya obra más importante es la famosa Piedra del Sol que apareció fragmentada durante las excavaciones en el Zócalo a finales del siglo XVIII.
Piedra del Sol
Por otro lado, en la sala Maya se muestran piezas de esta avanzada civilización asentada en el sudeste mexicano: Guatemala, Yucatán, Chiapas, Belice y Honduras. Cabe destacar la impresionante reproducción de la tumba del rey Pakal, descubierta en las entrañas del templo de las Inscripciones de Palenque y este hermoso templo situado en un patio exterior del museo.
Templo Maya
XOCHIMILCO, EL RETIRO DEL D.F.
Formado por lagos, un jardín botánico, cientos de canales y una variedad espectacular de aves acuáticas, Xochimilco, declarado Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad, es el lugar ideal para huir los domingos del agobio de la urbe más grande del mundo. La palabra Xochimilco significa en náhualtl "lugar donde crecen las flores". Esta acepción no es en vano puesto que sus cientos de islas artificiales fueron creadas por los aztecas hace varios siglos sobre las aguas poco profundas de un ramal del lago Texcoco. Su idea era crear islotes aptos para la agricultura a los que denominaron chinampas y que en la actualidad cultivan miles de flores en infinidad de invernaderos. Este maravilloso lugar se convierte cada domingo en centro de peregrinación de los chilanguitos (así llaman a los habitantes de la Ciudad de México) para pasar una agradable tarde o celebrar sobre las aguas de sus canales todo tipo de ceremonias: Despedidas de soltero, cumpleaños, bautizos... Allí me llevaron, Lilia y Rafael, los padres de Analeine para que no me perdiera semejante espectáculo típico del D.F. Me quedé muy agradecido por la invitación de esta hospitalaria familia -Gullons, ¡vaya familia política más genial!- y gracias a Don Rafael por animarme a no ser un conservador pidiendo Coca Cola -"eso se puede beber en cualquier lugar"- y probar el rico Boing de mango.
Mariachis flotantes en Xochimilco
Además de varias trajineras -así se llaman este tipo de barcazas, la mía de nombre Teresita- que transportan un surtido elenco de bandas de mariachis, también se oferta otro tipo de ambiente musical con las trajineras de marimberos. Ambos tienen un extenso repertorio para todos los gustos y oídos ("La Sandunga", "Rancho Grande"...). En Xochimilco hay varios embarcaderos desde los que se puede salir a navegar por los canales. El más conocido y famoso es Nativitas, a cuyo costado se encuentra un gran mercado de artesanía. Una hora en una trajinera viene a costar alrededor de 15 dólares. La comida, bebida y souvenirs se pueden comprar mientras uno navega por los canales a sus vendedores fluviales ambulantes.
Canales de Xochimilco
Como buenos domingueros chilangos visitamos Xochimilco antes de las tres de la tarde ya que a partir de esa hora se monta un atasco fluvial de no te menees. Luego fuimos a visitar el Museo Dolores Olmedo Patiño, mecenas y amante del pintor Diego Rivera (a parte de Frida Kahlo y otras tantas mujeres), que contiene interesantes piezas prehispánicas así como 137 óleos, acuarelas y litografías del muralista más importante de México. Su impresionante mansión acoge además en sus jardines pavos reales, ocas, gansos y una decena de xoloitzcuintles, raza prehispánica de perros sin pelo que existen desde los aztecas. No suele ser muy habitual la exhibición de bailes regionales que de vez en cuando se realiza en el museo así que tuve mucha suerte al verla. He aquí un extracto de un llamativo baile cuya procedencia no recuerdo.
Taconeando "La Bamba"
La jornada de domingo terminó con unas deliciosas fajitas en el Taco Inn de Coyoacán y un tour express de Lilia&Marisol Tours por el extenso campus de la U.N.A.M.
¿FROTTEURISMO BAJO TIERRA?
Leia yo en un blog de EL MUNDO días antes de llegar al D.F que una práctica bastante habitual en "distintos medios de transporte, preferentemente en el Sistema de Transporte Colectivo Metropolitano" es el frotteurismo. Esta parafilia consiste en "el deseo o conducta recurrente de tocar o frotar el cuerpo de otra persona sin su consentimiento". Al parecer en los momentos de mayor congestionamiento, "entre el ritmo vibratorio que vive el viajero en la irremediable cercanía física, los ánimos se caldean y muchos pasajeros llegan a excitarse". No cayó esa breba.
Sistema de Transporte Colectivo Metropolitano
TOP MANTA ITINERANTE
Las estaciones del metro de Ciudad de México tienen nombres de héroes revolucionarios (Zapata, Juárez, Hidalgo, Morelos...), emplazamientos turísticos (Zócalo, Bellas Artes, Coyoacán) o algunos que me parecieron tan risibles como Chabacano o Indios Verdes. El metro, de diseño estilo parisino, es un medio de transporte barato (2 pesos el viaje sencillo), seguro -para nada me sentí intimidado- y muy eficiente. Una de las cosas que más me llamó la atención fueron los vendedores itinerantes del top manta. Todos conocemos la venta típica de discos en la calle pero por Madrid de momento no he visto esta singular forma de negocio. A cada momento se metía en el vagón un chico o chica con un altavoz colgado sobre el hombro -al que iba conectado un discman- desde el que se podía oir un remix de las canciones que estaban incluídas en el disco a la venta en cuestión. Hay que reconocer que las mafias del pirateo deben invertir mucho en I+D porque tienen una ideas fascinantes. Falta que se exporte a otras ciudades del planeta.
EN EL CENTRO DEL MUNDO
Cierto es que Ciudad de México no goza de buena fama en lo que a seguridad se refiere. Ni es el lugar con menos delitos del mundo ni tampoco un nido de delincuentes en el que no hay nadie honrado. Vamos, que no es tan fiero el león como lo pintan, aunque conviene saber a qué fieras uno no debe acercarse. ¡Si no que se lo digan al cazador de cocodrilos Steve Irwin! Como me decía mi primo Quique, que vivió allí durante unos años, "el D.F. es igual de peligroso que Madrid o Pamplona". Siento que hay mucho de cierto en esta afirmación después de haberme paseado por sus calles. Aunque es verdad que entre tanta densidad de población, con niveles de pobreza alarmantes, las posibilidades de ser atracado, robado o asaltado son mayores que en las ciudades que antes citaba.
El Centro Histórico de la ciudad es sencillamente precioso. La verdad es que no me imaginaba que fuera de esa manera. Se estructura en torno a la plaza más grande del mundo: El Zócalo.
Banderón en el Zócalo
En este lugar se arremolinan vendedores ambulantes, bailarines concheros ataviados con plumas y conchas danzando al son de lacónicos tambores; fontaneros, electricistas o albañiles buscando trabajo con sendos carteles en los que ofertan sus servicios; escolares, ciudadanos de todo el país instalados en carpas protestando por alguna injusticia o simples turistas alucinados con semejante espectáculo.
Iosu zocaleando
No podía dejar de ver el Templo Mayor (más bien lo poco que queda en pie de la fastuosa ciudad de Tenochtitlán tras el paso de los conquistadores españoles), el interior de la Catedral donde queda patente el fervor religioso de algunos de sus habitantes, el palacio de Bellas Artes, el Museo Nacional de Arte presidido por la estatua de Carlos IV que anteriormente se encontraba en medio del Zócalo y los murales de Diego Rivera dentro del Palacio Nacional.
LA SUPER TORTA
Me quedé con las ganas de aceptar el reto de un curioso lugar llamado "El Cuadrilatero" (Luis Moya 73,local 4). Se trata de una tortería propiedad del luchador Super Astro en la que se sirven unas tortas exquisitas. Sus paredes están decoradas con máscaras de algunas figuras importantes de la lucha libre mexicana. Lo más característico del lugar es que si logras comerte la Torta Gladiador en menos de 15 minutos no pagas los 110 pesos que cuesta. El problema está en que esa torta está rellena de una descomunal cantidad de salchichas, queso, rodajas de jitomate -el tomate de toda la vida-, un muro de jamón, tocino, bisteck, huevo, aguacate y cebolla. Con ambas manos apenas se puede sostener en un plato especial, y no es para menos, es un coloso bocadillo de 1 kilo y 300 gramos.
ADIÓS CON EL CORAZÓN
Ha sido una semana que el recuerdo no borrará con facilidad. Unos excelentes anfitriones chilanguitos como Marcela y Dario, gente tan amable como Raulito -su chofer- quien me explicó que "en México se puede conseguir casi todo si uno le da una propina al funcionario" y Martuchi -cocinera y encargada de la casa- que me preparó unas ricas tortas, mi desayuno diario a base de tostadas, mantequilla y mermelada, un dulce chocolate caliente oaxaqueño y una refrescante bebida de jamaica entre otras suculencias.
Nos despedimos comiendo en el restaurante japonés Kaiten Sushi, ubicado en la Plaza Villa de Madrid, mejor conocida como Plaza de la Cibeles, en la colonia Roma. El baño para hombres de este restaurante no tenía desperdicio.
Como habéis podido ver, un espacio muy pequeño con luz tenue y una versión en grande de una caricatura medio cachonda de una típica colegiala japonesa, icono de las fantasías eróticas masculinas del país del sol naciente.
Una ciudad tan grande es imposible verla en cuatro días. Quedaron pendientes de visitar muchos lugares: El Bosque de Chapultepec, la casa de Frida Kahlo, el espectáculo de la lucha libre en el Arena de México, el Monumento a la Revolución... No me apena puesto que tengo la certeza de que regresaré de nuevo. Ahora, el misterio y la intriga me invaden, poco antes de pisar mi siguente destino: Teotihuacán, la "Ciudad de los Dioses".
Un viaje a través del continente americano de Prudhoe Bay (Alaska) a Bahía Lapataia (Ushuaia, Argentina). 32.424 kilómetros de caminos, pistas y vías asfaltadas componen la carretera panamericana.
Si estás interesado en sponsorizar el proyecto, ofrecer alojamiento o simplemente conocernos en algunos de los puntos del recorrido ponte en contacto conmigo:
Kilómetros recorridos
MAR
·Lancha/Bote/Cayuco = 570
·Barco/Ferry/Catamarán = 429